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Cómo pueden mejorar los sanitarios la adherencia del paciente a su tratamiento

El ejemplo en la apnea del sueño

Lograr aumentar la adherencia de los pacientes con una patología a sus tratamientos puede tener mucho que ver con una buena comunicación entre profesionales sanitarios y pacientes, y requerir del aprendizaje de técnicas, pautas y principios de interacción por parte de facultativos y personal de enfermería. Sobre todas estas competencias aplicadas a los pacientes con apnea del sueño y terapia de presión positiva continua de las vías respiratorias (CPAP, por sus siglas en inglés), impartió un taller el Dr. David Rudilla, psicólogo y Patients and Outcomes Research Manager de Air Liquide Healthcare.

Neumólogos y enfermeros que tratan habitualmente con pacientes que sufren apnea del sueño participaron del seminario online centrado en la entrevista motivacional, una técnica muy empleada en la psicología. El objetivo es motivar al paciente en el uso de la CPAP. Y para ello, es necesario evaluar en qué estadio de motivación se encuentra y determinar las consecuencias del síndrome de apnea-hipopnea del sueño (SAHS) que son de interés para el paciente. "Es recomendable proporcionar retroalimentación visual, si es posible, con gráficos que demuestren el papel que podría desempeñar el SAHS en estas consecuencias, y reflexionar con el paciente sobre sus sentimientos", explicó el Dr. Rudilla.

En este proceso de evaluación y motivación, la escucha reflexiva es una herramienta fundamental. El Dr. Rudilla señaló cuatro niveles de escucha con sus técnicas cuando el paciente está hablando de sus resistencias al uso regular de la terapia. "Repetir algo que el paciente haya olvidado, reformular lo que nos dice, tomando los elementos principales que ha mencionado y expresarlos en una frase diferente; parafrasear lo que nos dice, es decir, inferir lo que el paciente señala y expresar con claridad una proposición de forma constructiva. Por último, reflejar sentimientos enfatizando la dimensión emocional a través de frases emotivas o metáforas".

Esta escucha requiere de empatía, ya que el clínico debe "reconocer y respetar los sentimientos y perspectivas de los pacientes sin juzgar, criticar o culpabilizar". Junto a este principio de interacción, el Dr. Rudilla dio mucha importancia al desarrollo de las discrepancias en el paciente. "Lograr que el paciente reconozca dónde se encuentra y dónde querría estar. Es importante saber qué le importa al paciente para tener calidad de vida porque es donde vamos a dirigir nuestros esfuerzos; el paciente acaba verbalizando sus propias razones para cambiar", apuntó.

Para trabajar las resistencias al tratamiento, el psicólogo recomienda "no proporcionar soluciones al paciente, sino sugerir puntos de vista, buscar que se involucre de forma activa en el proceso de resolución de sus problemas". La autocompetencia que perciba el paciente para llevar adelante su tratamiento es otro de los factores fundamentales. Por eso, el Dr. Rudilla recomienda a los clínicos que "reencuadren la experiencia negativa que ha tenido el paciente, la dificultad con el tratamiento, ayudándolo a que no la perciba como un fracaso y favoreciendo que la entienda como una parte normal del proceso de recuperación".

Para cada una de las etapas de motivación en las que se halle el paciente, el Dr. Rudilla ofreció una serie de acciones que desarrollar. Ante un paciente que no percibe el problema que tiene y no quiere modificar su conducta, es adecuado "proporcionarle más información, ayudarle a confiar en sus posibilidades". Si el paciente reconoce el problema, se plantea cambiar su actitud hacia el tratamiento, pero tiene dudas, resulta útil ayudarle a desarrollar habilidades para el cambio. "Proporcionar un plan de apoyo, un diario de salud, que es muy útil, o una hoja de balance con lo positivo y lo negativo de seguir la terapia", explicó el terapeuta.

Si el paciente está en una fase de determinación, en la que está dispuesto a seguir con el tratamiento, "hay que proporcionar refuerzo, decirle lo bueno que es que lo esté intentando, es fundamental", así como "ofrecerle distintas alternativas para que elija" dentro de un plan de cambio: ofrecer canales de seguimiento más sencillos, telemonitorización, son algunos ejemplos. También hay que prepararle para los posibles problemas que surjan con el tratamiento.

Cuando el paciente está en situación de mantenimiento, es decir, llevando adelante su tratamiento, el clínico debe proporcionar estrategias para afrontar situaciones de riesgo. Por último, si nos encontramos ante una recaída, "tenemos que saber las razones, reforzar su confianza en que puede cambiar de nuevo, recordarle cómo lo hizo antes y planear un próximo intento".

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