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David Rudilla: "No podemos cambiar el diagnóstico, pero sí las consecuencias si modificamos el pensamiento del paciente"

"No aguanto nada la mascarilla, me agobia mucho", "no creo que mi apnea del sueño sea tan grave como para necesitar esto". Son algunas de las frases que enfermeros y médicos escuchan con frecuencia en la consulta de neumología cuando un paciente con síndrome de apnea-hipopnea del sueño (SAHS) comienza su tratamiento con CPAP (presión positiva continua de las vías respiratorias).

En España, se estima que los trastornos respiratorios relacionados con alteraciones del sueño afectan a entre el 3% y un 6% de la población, y la baja adherencia a la terapia CPAP está en torno al 15-21%. Mejorar el cumplimiento del tratamiento no es tarea fácil, por eso, el Dr. David Rudilla, psicólogo y Patients and Outcomes Research Manager de Air Liquide Healthcare, ofrece a los sanitarios pautas y estrategias a aplicar con los pacientes. "Debemos hablar del paciente, no de la máquina. Hacer que la persona se haga amiga de la máquina para que no tenga la sensación de que el tratamiento le está quitando calidad de vida".

Para conseguir ese cambio, los profesionales asistenciales de VitalAire aplican la entrevista motivacional, una estrategia de comunicación para que el paciente acepte y quiera su terapia dentro del Programa Educativo y Formativo MEntA que ha puesto en marcha VitalAire. Su objetivo es promover el pensamiento del paciente sobre la ambivalencia del tratamiento que el paciente puede sentir y balancear el equilibrio decisivo hacia los beneficios de usar el tratamiento.

"No podemos cambiar el diagnóstico, pero podemos cambiar las consecuencias si modificamos el pensamiento del paciente. Ese pensamiento va a depender de los esquemas mentales que tengamos, de cómo pensamos teniendo esa realidad", explicó el terapeuta durante un reciente seminario impartido a sanitarios sobre la entrevista motivacional.

Otro aspecto clave es mejorar la confianza del paciente en sí mismo con respecto al uso de la terapia, tal y como indica Rudilla. "La autocompetencia es un medidor para saber que el paciente está motivado y es predictor del cumplimiento del tratamiento. La motivación puede concebirse como un ciclo: los pensamientos influyen en los comportamientos y estos dan lugar al desempeño, que impacta en los pensamientos".

Según el terapeuta, la motivación aumenta cuando la persona tiene la percepción de que ha elegido; por eso recomendó "ofrecer alternativas", así como aclarar objetivos con el paciente y ofrecer ayuda activa. Las actitudes del sanitario son "esenciales" en la entrevista motivacional. Esta requiere de colaboración y aceptación del paciente, "tanto de sus filias como de sus fobias", puntualizó Rudilla. También una actitud de compasión, entendiéndola como una manera de promover el bienestar de los demás. La evocación como forma de impulsar la generación de ideas, de pensamientos y de opiniones del paciente, antes que imponer las propias, es otro de los aspectos fundamentales en la práctica de la entrevista motivacional. Todos ellos impulsados por la empatía hacia el paciente.

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